Astrología antimeritócrata, anticapitalista y antipatriarcal


Astrología para el avance de la libertad

En tiempos de liberales libertarios tenemos que revisar qué está sucediendo con el imaginario social que, al parecer, pretende alcanzar una supuesta libertad, a través de propuestas que liberan a los mercados más que a los pueblos.

No es para nada una casualidad que esto esté llegando a su máxima expresión en 2023 y 2024 con Urano y Júpiter, los planetas “liberales”, en el signo de Tauro, que es el que simboliza la acumulación de riquezas, el consumo capitalista, y el ambiente y la economía misma, más que algún sentido de libertad.

Pero, ¿qué es la libertad? 

«La libertad guiando al pueblo» (Eugène Delacroix, 1830)

L. Wittgenstein ha planteado que hay una especie de trampa del lenguaje al querer definir conceptos cuyos usos (significados) parecemos conocer todes por ciertos “parecidos de familia”, pero, al querer establecer una definición, realizamos una generalidad tal que necesariamente es arbitraria y, además, parece convertir a lo que se define en una “cosa existente” (“ontologizando” lo que es solo un concepto). Podemos decir que un libro, una mesa o, incluso, un país, tienen una definición más o menos acabada y, quizá, por ello, una existencia. Pero conceptos como amor, tiempo, felicidad o libertad son tan ambiguos que, tal vez, solo existen en y por el contexto en el que se los usa más que en y por sí mismos. En este sentido, el amor, el tiempo, la felicidad y la libertad no existen.

Entonces: ¿qué es ser libre?

Podemos coincidir en que cumplir nuestros deseos personales es algo así como ser libres. El problema es que nuestros deseos están mediados (sino, sobredeterminados) por una cultura dominante que nos ha bombardeado con un sistema publicitario y competitivo, que hace dudar de cuán auténticos pueden ser esos deseos

También podemos coincidir en que movernos hacia donde querramos es algo así como ser libres. ¿Y qué sucede con las personas que tienen impedimentos físicos o económicos para hacerlo? Más aún ¿qué sucede con quienes están en prisión? No solo no tienen libertad de circulación, sino de vivir donde elijan, comer lo que les apetezca y hasta elegir con qué personas relacionarse y con quiénes no.

Quizás ser libres es poder elegir, expresar, hacer y consumir lo que nos apetezca. ¿Y qué sucede si lo que elegimos es propiedad de otre? Al parecer, tengo que pagar un precio para consumir “libremente” algo que no es mío. El problema es que en nuestras épocas hay dueños hasta del agua que necesitamos para vivir (lo cual ni siquiera constituye un deseo, sino eso, una necesidad). Esto no es lo mismo que si mi deseo es construir mi casa a las orillas de un río que, si es contaminado por mis desechos, causará estragos en aquella agua que es una necesidad, no solo para mí, sino para les demás.

Ahí está uno de los asuntos clave: cuando mi libertad afecta a otras personas. He aquí que aparece la responsabilidad y el límite: en la astrología, Saturno, quien da forma a la prosperidad y creencias de Júpiter, posibilitando una estructura sólida y sostenible a largo plazo. Si esa libertad no tiene la construcción de bases institucionales como las que da, por ejemplo, un Estado, se quedará en las grandes ideas, que favorecen a los espíritus mesiánicos y dogmáticos. 

Pero, además, hay un tipo de libertad, sobre la que la astrología se ha tenido que dedicar mucho texto y es la que ofrece Urano. Este planeta tiene una doble cara y, como el resto, una energía positiva y otra negativa para las personas. Por un lado, ofrece una emancipación para el colectivo, que viene de las ideas rupturistas y visionarias, que trae cambios rotundos para las estructuras que han quedado caducas y fosilizadas en una sociedad. Pero en la otra cara, esas ideas revolucionarias tendrán un alcance solo para los que gocen del tipo de inteligencia que exige para poder comprenderlas y del capital para fomentarlas. Es el Urano como espíritu “loco”, que puede también volverse tan diferente de los “comunes” que entiende que su capital no es para todes.

De aquí es que los grandes avances científicos y tecnológicos podrían liberar a la humanidad, en la medida en que todes accediéramos a esa fortuna. En una sociedad surcada por jerarquías (países imperialistas, clases, géneros, razas y religiones dominantes), abandonar a las mayorías oprimidas al avance (supuestamente) libertario sería condenarlas a la eterna servidumbre y opresión, a la eterna ausencia de libertad.

Los planetas “libertarios”

En 2018 y, plenamente, en 2019, Urano, el planeta regente de Acuario, ingresó en Tauro, es decir, en su signo de “caída”, donde no expresa su mejor energía, sino donde es más errático y está más incómodo. Se quedará allí hasta 2026 que ingresará en Géminis, signo más afín a sus cualidades. 

Urano, como dijimos, es el planeta emancipador, el de la inmaterialidad y la inestabilidad (características anti Tauro). Es el rayo que sorprende cuando se arma una tormenta, pero el que trae la luz de esa razón celestial, que intenta perfeccionar el mundo, visionaria, innovadora y revolucionaria. De hecho, fue descubierto en 1781 y, al poco tiempo, (en 1789) se produjo la Revolución Francesa, en un siglo XVIII en el que se iniciaba la Revolución Industrial y la alteración completa de las formas de trabajo y organización humana, el llamado “siglo de las luces”, ya que la razón se impuso por sobre la irracionalidad, precientífica y misticista. Para la misma época, la Ilustración como corriente filosófica y, de su mano, el Liberalismo, trajeron las ideas de soberanía y derechos humanos: las libertades individuales se impusieron ante los sometimientos clericales y la voluntad general de los gobiernos.

Otro gran acontecimiento tuvo que ver con esta época: entre 1778 y 1798, Plutón transitó el signo de Acuario y propició la caída definitiva del sistema feudal y la apertura científica y tecnológica al mundo, además de producir estas revoluciones, la independencia de Haití y de EEUU, y el auge de la nueva clase social: la burguesía comerciante, que no tenía lugar en el viejo sistema. Desde 2023 (y plenamente desde 2024) estaremos teniendo nuevamente a Plutón en Acuario.

Desde que Urano ingresó en Tauro en 2018, las tecnologías revolucionaron la economía a tal punto que las criptos y las billeteras virtuales ya entraron en nuestras vidas como moneda corriente, pero también, el crecimiento de la inflación mundial y la agudización del desastre ambiental a puntos irreversibles hacia el futuro. El giro económico capitalista que se ha producido aún no ha mostrado todas sus consecuencias.

En 2023, Júpiter, el planeta regente de Sagitario, ingresó también en el signo de Tauro y en su recorrido se acercó tanto a Urano que ya hizo vislumbrar los acontecimientos que marcarían 2024 en adelante, cuando se produzca una nueva conjunción Júpiter-Urano. Como Júpiter es un planeta amplificador, al tocar a Urano expandirá sus características alocadas, individualistas y revolucionarias, pero no de cualquier manera, sino al modo taurino que es conservador y tiende a sostener el status quo.

Júpiter y Urano en Tauro no ofrecerán una auténtica libertad política para la sociedad, sino esa libertad de mercado, en la que puedan competir (y monopolizarse) quienes tengan capital para crear empresas o lo que se les antoje y, a lo sumo, esa sensación de libertad que los consumidores (ya no las personas) podremos tener al momento de elegir entre un mismo producto pero de diferentes marcas, cuando vayamos a comprar.

Javier Milei, candidato a presidente de la Argentina por «La libertad avanza».

Uraniano es también es el que ingresa en la política criticándola desde su púlpito empresarial y habiéndose servido de ella y de ese “Estado opresor” de la libertad, que en realidad no le ha permitido ser aún más rico de lo que es él y el sector al que representa.

Uraniano es también el que sabe digitar las redes sociales y otras tecnologías de comunicación, pero que se propone revolucionario sin participar de luchas colectivas, sino desde su celular. Como diría Zygmunt Bauman: 

Uraniano es también Hitler, que tiene a Urano conjunto al Ascendente y, antes que liberador de la humanidad, podríamos reconocerlo como un «loco» que creía que estaba prefeccionando la raza aria, mientras oprimió a poblaciones enteras a través de sus ideas y acciones.

Uraniano es también el conocimiento astrológico y, por eso mismo, es por lo que nos cabe una enorme responsabilidad a les astrólogues. Si fomentamos, como algunes, el futuro individualista y meritócrata que se avecina, sin ser críticos e históricos de lo que trae, solo estaremos condenando a las personas en vez de liberarlas, haciendo uso y abuso de nuestro poder.

Astrólogo de Twitter fomentando el individualismo y liberalismo
(el nombre está borrado porque no quiero hacerle publicidad ni tener problemas).

By:


Deja un comentario