Se trata de un fenómeno que observamos en el cielo, en el que momentáneamente se ocultan el Sol o la Luna. Dependiendo cual de los dos astros se oculte, osea que deje de proyectar su luz, se denominará eclipse solar o eclipse lunar.
¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?
Los eclipses son como lunas nuevas y lunas llenas pero, en vez de suceder cada 28 días como ellas, ocurren unas pocas veces por año porque, además del Sol y la Luna, en los eclipses interviene la Tierra. Veamos cómo sería:

- Cuando el Sol y la Luna se encuentran ubicados en el mismo lugar en el cielo, se da una Luna Nueva y, por eso, no se pueden ver. Esto significa que si se alinean los 3 cuerpos, ocurre un eclipse solar. Es por eso que veremos que el Sol se oculta.

- Cuando la Luna se encuentra ubicada de un lado y el Sol, del otro, tendremos una Luna Llena, la cual se verá con mucha claridad, porque el Sol le está proyectando toda su luz. Pero si se interpone la Tierra entre ambos, tendremos un eclipse lunar, es decir, veremos que la Luna es la que se oculta por unos minutos.
¿Por qué son tan importantes los eclipses?

Hoy, nos puede resultar atractivo observar este fenómeno, pero en la antigüedad, era un suceso causante de terror. Imagínense que no tenemos los conocimientos astronómicos y físicos de la actualidad, y vemos que todos los días sale el Sol y todas las noches aparece la Luna; pero, de repente, uno de los dos se oscurece durante unos minutos…
Antes de que tuviéramos electricidad, la luminiscencia de los astros eran la única fuente de luz y, por eso, para muchas culturas y para la astrología el Sol y la Luna son los que representan al padre y a la madre: sin ellos, la humanidad está huérfana, sin guía… sin luz.
Lo que produce un eclipse es un vacío en nuestra realidad cotidiana, pero que, sin embargo, nos recuerda la potencialidad de la incertidumbre: si no hay un padre y una madre que guían, el encuentro es con uno mismo, una especie de reseteo de nuestro sistema de creencias de quiénes somos y de qué necesitamos.

