Astrología antimeritócrata, anticapitalista y antipatriarcal


Cómo afectan la luna y los eclipses

Como ya se conoce, la Luna es el satélite natural de la Tierra, por lo cual, en nuestra propia salud y la de los animales es fundamental para entender su incidencia desde un nivel planetario hasta en individual. Actúa en la naturaleza, las cosechas y, especialmente, en el agua de la Tierra y de nuestro organismo, como todo lo que tiene vida: desde alterar las mareas hasta regular el periodo femenino.

La Luna, de todos los astros, es la que más rápido se “mueve”, precisamente por su cercanía a las personas en la Tierra: cada dos días y medio cambia de fase y su ciclo por los 12 signos del zodíaco es de 28 días aproximadamente, es decir, lo que tarda en girar alrededor de la tierra.

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Los y las astrólogos/as consideramos que este astro es una de las principales referencias en una carta natal: la Luna y el Sol son las “luminarias” de la noche y el día, las que clásicamente se asocian a la madre y el padre, al inconsciente y la consciencia, al pasado y el presente, a lo emocional y lo racional, a lo privado y a lo público, a la seguridad y la creatividad, respectivamente. 

Además, cuando las luminarias se alinean con la Tierra, se producen los eclipses, por lo cual, triplican la energía que normalmente vivimos en las fases lunares.

Las Lunas en los signos

Desde una carta natal, el signo, la casa y los aspectos que reciba la Luna serán fundamentales para entendernos en nuestros procesos psíquicos, ya que representa la manera en que actuamos instintivamente, como hemos aprendido en el pasado, en nuestro hogar y contexto. No se muestra claramente en nosotros/as sino hasta que reaccionamos ante una amenaza, una situación tensa o algo que nos haga ponernos en alerta.

  • Las Lunas de fuego (Aries, Leo y Sagitario) tienden a actuar de forma rápida y con entusiasmo y, generalmente, no pasan desapercibidas. Sienten, o bien a través del enojo y el drama, o bien, del híper optimismo. 
  • Las Lunas de aire (Géminis, Libra y Acuario) intentan “enfriar” sus emociones, tendiendo a explicarlas para sí mismos/as o comunicarlas sin ahondar en ellas, más bien, estableciendo relaciones con otros temas.
  • Las lunas en tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) necesitan materializar con objetos o proyectos su mundo interno y lo hacen de manera más lenta que los demás signos, porque obtienen seguridad en cada paso.
  • Las lunas en agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) son las que sienten más los problemas propios o de las demás personas y, por ello, o bien se aíslan y se silencian, o bien actúan de forma caótica o posesiva.

Las fases de la Luna, para la astrología

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  • Luna Nueva: se trata de la conjunción del Sol con la Luna en el mismo signo. Se lo reconoce como el momento de siembra y cierta calma, ya que no hay emisión de luz por la noche. Propicia el descanso y, en el día, la actividad y la energía. Este equilibrio, también hace que actuemos de manera más espontánea y relajada, por lo cual, es ideal para “sembrar” intenciones o iniciar proyectos.
  • Luna Creciente: las semillas que se han sembrado comienzan a germinar, por lo cual, requiere de mayor compromiso en el cuidado y atención de los proyectos que se hayan iniciado. También es momento de transformación ya que se comienzan a ver los resultados de lo que haya sucedido durante la Luna Nueva. 
  • Luna Llena: el Sol y la Luna estarán en oposición, es decir, en signos opuestos. Ahora sí se puede observar claramente lo que se ha sembrado en Luna Nueva, ya que tenemos los frutos. Al haber tanta luz proyectada en la Luna, el descanso por la noche se verá más alterado y, por lo tanto, en el día será más susceptible nuestro ánimo y energía. Atención: si con la Luna Nueva se ha sembrado desdicha, postergación, conflictos u otras situaciones desagradables, también veremos esos resultados y, por ello, implica un proceso de final, cierre o transformación superior. 
  • Luna Menguante: se trata de la luna de los duelos o de la revisión de los frutos que obtuvimos en el proyecto anterior, para repensar el nuevo ciclo que se iniciará. Es un momento ideal para la limpieza externa e interna.

Los eclipses y su incidencia

Si las fases lunares ya nos afectan de muchas maneras, imaginémonos los eclipses, que son los momentos del año en los que se triplican las energías de la Luna Nueva (eclipse Solar) o de la Luna Llena (eclipse Lunar). El vacío de una de las luminarias, en un momento del año, causaba terror en la antigüedad e, incluso hoy, a nivel mundial, los eclipses son los grandes catalizadores de los conflictos políticos, de las catástrofes naturales o de los procesos socioeconómicos de los pueblos. 

A nivel personal, durante la temporada en que suceden los eclipses (dos meses aproximadamente según el año), no se recomienda realizar rituales, ni intencionar, ya que, por el contrario, precisan de calma, de no cometer excesos y de no forzar, a nivel individual, el proceso mayor de transformación que se está llevando a cabo en el planeta. 

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